He caído con mi canoa del placer en una de tus lagrimas, que cada día conmemoran en un rito sagrado su despedida, mientras tu lloras, yo, empiezo a recorrer en una de ellas, las cuestas de tus mejillas. Con brazo esquivo logro rebordear el remolino de tus labios para precipitarme desde tu cuello a uno de tus pechos erguidos y firmes; aunque trato de acogerme en la cumbre de él, un torrente que fluye desconsolado me arranca en un suspiro para, enviarme a un destino incierto. Insisto desesperado entre tu vientre acanalado y acaricio con mis manos tus adoquinados abdominales. Cuando mi alma empieza a vibrar de excitación les abandono, no sin antes fundirme en el centro de tu cuerpo para a continuación adentrarme en la selva tupida y madre de los placer de la vida, orgasmos de cuerpo y alma, falo de la masculinidad, torre de esta partida de ajedrez en cual yo quiero perder en un jaque mate de besos, de caricias, de placer y extenuación.
Miro hacia atrás… y en un vibrar solemne, en una luz inmensamente y maravillosa como el de la vía Láctea, despierto en un charco de néctar de mis entrañas deseando que no solo sea un sueño y poder fundirme entre tus cuestas, remolinos, cumbres, adoquines y torres ya que tu eres mi mundo y yo la luna en cielo (Trix_sex 19/01/200
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